Como seguimos de medievales, aprovechamos otra vez la temática y las visitas de estos días al castillo para comentar la tremenda suerte, potra o fortuna que tuvo este turista de viaje por la península de hacer la típica de pasar por la autovía, fliparlo con el perfil leonístico de la Atalaya, parar a echar una visita... y encontrarse casualmente en uno de los pocos momentos en los que se puede uno "colar" dentro sin pagar un duro.
La suerte sonríe a quien ni la busca.
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