Recuperados del susto de ayer por una nubecilla que casi nos fastidia el momento más chulo del eclipse solar, para hoy ya podemos decir que, siglos después, vuelve el Lumbreiras a liarla por la Solana y en esta casa eso se celebra. Seguro que lo el eclipse era por algo.
Como en los viejos o no tan viejos tiempos. Ahora vuelve a tener sentido nuestro Chapí punkarro.
En las típicas movidas que desde hace cuatro días se dan en las poblaciones de la contorná una de las que han conseguido llegar al medio siglo de vidilla (aunque de forma intermitente) es lo del Tratado de Almizra en Campo de Mirra, una función de teatro para destacar que un acuerdo que duró más bien poco se dio en ese lugar y no en cualquier otro pueblo de al lado, como bien pudiera haber sucedido.
El caso es que el cartelico nos ha hecho recordar algo...
No. No es un error el equívoco de situar a tal pueblo en la comarca incorrecta. Tampoco ha sido la primera vez, porque esto nos recuerda que hace ya muchos años teníamos por ahí guardado un post pendiente como borrador hablando de todo este asunto y de un reducido grupo de frikis que está sistemáticamente detrás de esto, que por cierto no solo interviene en esta zona, precisamente.
Hale, otra entrada pendiente a adeudar. En cuanto demos con ella la publicamos.
¡Qué! ¿Aún acojonaos con el tremendo tormentón explosivo de ayer?
Más que lluvia fue una catarata continua, como si nos hubieran echao el mar entero encima.
Más que viento, tuvimos el pico récord en Villena de 116 km/h en ese momento que más que un reventón fue un hostión del mismísimo Eolo, que de un tortazo desplumó a los árboles del término dejándonos con la mitad de sombra de la que teníamos pa aguantar lo que quede de agosto.
Menuda señora bofetada de aire, la de ayer.
Más que rayos, hubo concierto con sus tuttis en fortissimo.
Y lo mejor... Que cuando creías que el mensaje que te estaba llegando al móvil era la alerta de turno (por escarmiento de lo tremendo de la DANA de Valencia), lo que nos llega desde la Generaltitat es un recordatorio de no mirar directamente al sol durante el eclipse sin la gaficas de turno.
Dentro de las proyecciones de esta Semana de Cine de Villena ha caído un clasicón como lo es esta peli de Buster Keaton de 1929. Puestos a clasicón, se hizo hizo además al estilo clásico con la música en directo, en este caso por parte de "The Silent Entertainers Band".