Cada poco tiempo sale una nueva hornada generacional de chavales con más curiosidad que sentido del peligro. Porque es lo que pasa a esa edades en las que el cerebro pone tu percepción del riesgo bajo niveles anecdóticos. Si ya llevamos años advirtiendo por aquí de los peligros de explorar edificios abandonados y ruinas pendientes de demolición, qué te vamos a contar si esta vez se trata de colarse en un todo un complejo industrial de la escala del de Forte.
Aún así no deja de darnos un poquico de ternura la forma con la que tratan (con cierta ingenuidad) un simple anuncio de calculadoras o como le dan su toque filosófico-ensayístico-youtubero al final.
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